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UNA MARAVILLOSA SEMANA DE VACACIONES DE SOLTEROS EN VELERO

UNA MARAVILLOSA SEMANA DE VACACIONES DE SOLTEROS EN VELERO

increible semana de vacaciones singles en velero

No olvidaré nunca esta maravillosa semana de vacaciones de solteros en velero

Me daba un poco de reparo ir solo. Pero me dijeron que era lo mejor. Que la mayoría de la gente viene sola. Así que todo el mundo llega sin etiquetas, con ilusión y ganar de dar lo mejor de uno mismo y recibir lo mejor de los demás.

Llegué al puerto y mientras conocía a mis compañeros, no dejaba de mirarlos y mirarlo todo. El velero, la cubierta, las cabinas, las cuerdas que ahora ya sé que llaman cabos. Todo era como el día de Reyes pero en velero.

Hicimos la lista de la compra y al súper. Menuda logística. El patrón  nos ayudó con las cosas básicas. Y luego nosotros hicimos el reparto según las comidas que íbamos a preparar en parejas.

Hicimos un sorteo para repartir los camarotes. Y como en las casitas de juguete, puse mi ropa y mis cosas con mi nuevo compañero de cabina.

Salimos por fin al mar. La costa quedaba atrás y mis asuntos, mis cosas se iban quedando en tierra. Cenamos a bordo unas tortillas y pan con embutido.

No dejábamos de hablar y escuchar al resto de la tripulación así como los consejos y experiencias del patrón. Menudo subidón. Hacía tiempo que no estaba tan feliz y justo estaba empezando la aventura en velero.

La noche, las estrellas y nosotros navegando. Hice una guardia de dos horas con otra tripulante y se nos pasó volando.  Charlamos y compartimos nuestra  ilusión de estar allí, como una cascarita con vela en medio del inmenso Mediterráneo. A pesar de las biodraminas, tenía los ojos como platos. Pero al volver al camarote, caí rendido. Algún que otro se mareó un poco, pero el capi el recomendó que se fueran directos al camarote, estirados y con los ojos cerrados y no fueron a mayores.

Los que hicieron la guardia de 5 a 7, dieron la alerta, como si fuera pleno día. Delfines, delfines, delfines ¡

Salimos como sonámbulos y el espectáculo quedará guardo en mis recuerdo para toda la vida. El sol despuntando teñía de oro las olas y encendía el cielo. Cuatro delfines, se pusieron  delante, que ahora se que se llama proa.  Saltaban, se entrecruzaban entre ellos. El capi bajó la velocidad, porque en la travesía íbamos a motor para llegar más rápido y el resto de la tripu, todos en la proa disfrutando de la maravilla de los delfines.

Llegamos por fin al Paraíso. Fondeamos nuestros veleros y el primer chapuzón en aguas cristalinas resultó revitalizante, milagroso. Ese fue el primer momento que empezamos a contactar con los tripulantes de otros veleros. Algunos fuimos nadando y otros en zòdiac. Empezaron las charlas y el contacto de todos con todos. Era como si hubiéramos sido más que buenos vecinos de toda la vida…¿Qué queréis tomar? Unos sacan aperitivos, otras, bebidas y la gente charla y ríe, embriagados por la experiencia de compartir y navegar.

Lo siguiente que recuerdo después, es cuando salimos de cala y el  viento, nos dijo el capi, era favorable. Íbamos a izar lar velas nosotros mismos, con las instrucciones del capi. Nada de motor. Que espectáculo ¡ Velas izadas, henchidas de viento. Supe cual era la mayor y la Génova. Sentimos como el velero se deslizaba a merced del viento mientras el sonido de las olas ronroneaba a juego. Ya todos sentados en la bañera, empezamos con el ritual de las cremas de protección solar, las risas, la música, los silencios y admirar el paisaje.  Ver desde el mar como la costa emerge, se diluye y  va recortando  su silueta.

Este ha sido el  comienzo de  una maravillosa semana de vacaciones de solteros en velero.

Hemos ido a calas preciosas. Con el grupo de mi velero hemos hecho piña. Amigas, amigos.  Ya hemos quedado en Septiembre toda la tripu en Zaragoza para vernos.

El patrón, buena gente y gran marinero. Qué maravilla.

No cesan mis recuerdos:

La noche que fuimos a cenar todas las tripus juntas. Las copas y las risas. Las mañanas, con el mar a nuestros pies, el bañito, el olor a café y pan tostado. Dormir en una calita en velero, ha sido una experiencia, para recetar a cualquier que tenga problemas insomnio. El leve movimiento del barco, te mece como a un bebé, te acuna el mar, te arropa el cielo.

No tengo más tiempo para seguir contándote, pero te digo que cada minuto, fue genial, intenso.

Gracias por esta experiencia y como me advertiste, te hago responsable de mi adición a navegar y compartir con gente que no se conoce en velero.

 

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Sobre mi:
Soy interiorista, patrona de yate y organizadora de eventos de vela. Mi objetivo es ofrecer una opción lúdica para conocer gente nueva, en un entorno tan potente como el mar, a bordo de un velero. Es un placer comprobar, como la gente disfruta con esta experiencia. La energía del mar, velas, viento y la convivencia a bordo, son ingredientes de lujo, para hacer un reset y disfrutar de un viaje inolvidable.

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